Visita a Cristina Santa Ana

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Primera visita poética a domicilio

Comenzar nuestro proyecto en casa de Cristina Santa Ana nos da alas. Es jugar en campo propio, con todo a favor: bien arropados y la máxima colaboración. Por su edad –es nuestra compañera decana–, entra dentro de los parámetros de esta gran aventura que iniciamos hoy; por su carácter –entrañable y animoso–, sabemos que será una gran tarde de poesía y amistad, que es fundamentalmente lo que queremos llevar allá donde nuestras citas de PARA QUE NO TE OLVIDES DEL POEMA nos lleven.

Durante la velada vamos desgranando nuestros poemas para ella y sus dos acompañantes, una de sus hijas y una amiga de hace muchos años. Ella ya conoce la mayoría, pero intentamos sorprenderla con alguna novedad –José Antonio ha escrito un sencillo poema dedicado a su persona: El ignorante espejo, que reme-mora uno de sus más reconocidos, Miente el espejo–. Y verso a verso, sonrisa a sonrisa, compartimos los minutos literarios y lo más principal: nuestros recuerdos y cariño.

Ella no es solo receptora, también nos lee algún texto y presta un libro a Francisca –poeka ocasional– para que recite a Lorca y también participe. Nadie queda fuera de juego en casa de Cristina, jugamos en campo propio.

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